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viernes, 9 de marzo de 2007

Nota de agradecimiento de Vicky Redondo

Transcribo la nota que me envia la compañera Vicky Redondo, como agradecimiento a todos aquellos que la han animado a continuar con su labor pedagógica en el área de la prevención de accidentes en la montaña, tras el duro golpe que supuso el accidente de la galería del Barranco de los Cochinos.

Añada para Vicky que sólo puedo darle las gracias a ella por estar ahí, machacandonos constantemente con la prevención y la seguridad, ella ha sembrado esa semilla en todos nosotros y aunque en ocasiones sea dificil valorar su evolución, puedo asegurarle que ésta está germinando y creciendo día a día.

MI MÁS SINCERO AGRADECIMIENTO PARA TI VICKY

José Castellano



Hoy me atrevo nuevamente a interrumpir vuestros intercambios de mensajes,pero esta Vez para agradecer vuestro gesto.

Aunque aún mis sentimientos no acaban de encontrar un sosiego, y se me pone un pequeño nudo en la garganta y me palpita el corazón cuando mucha gente me pregunta por aquel día, debido al cúmulo de sensaciones que aún se me acumulan, poco a poco voy retomando la marcha en el camino.

Ahora estoy en ese punto del camino en el que uno se levanta después de una dura caída. Ahora miro hacia atrás para ver lo que he recorrido, reflexiono e intento meditar sobre esta dura experiencia que intento asumir en forma de lección. También me planteo qué debemos hacer, pues como montañeros asociados tenemos una misión grupal relacionada con la prevención y seguridad en las montañas.

Todo esto me ocurre sabiendo que mi circunstancia personal y profesional es insignificante junto a la de los familiares que perdieron a su ser querido y junto a aquellos que pudieron sobrevivir y ahora intentan recuperarse.

Quisiera dar las gracias a todos y todas las que de una forma u otra me han extendido su mano para ayudarme a pasar ese duro y dificultoso tramo del camino, a todos los que me han entregado su abrazo (en forma de palabras)con un efecto muy reconfortante, y a todos aquellos que me han prestado su hombro y me han ayudado a consolar mi angustia, a serenar mi mente y a diluir mi amargo dolor como amiga, como montañera, como profesional.

A pesar de las turbulencias que ha generado un incidente como este, sólo espero que recojamos el verdadero mensaje que, como montañeros hemos de tener siempre resente, como premisa y lección.

Sólo deseo y espero que cada uno, en la medida que corresponda, asuma consecuentemente su responsabilidad ante lo ocurrido, sin que la objetividad, la coherencia y la responsabilidad se pierdan entre los dedos subjetivos acusadores.


A TODOS Y TODAS MUCHAS GRACIAS, POR VUESTRAS PALABRAS DE ANIMO, CONSUELO Y
APOYO. Y A LOS QUE EN SILENCIO TAMBIEN HAN ESTADO.

Vicky Redondo.

NOTA: Quisiera decir que estas palabras de agradecimiento van dirigidas en especial a Miguel Gutiérrez , pues junto con los palabras del primer mensaje que les envié, también iban sus sentimientos, que como él mismo dice, le cuesta más expresar. Estando a mi lado en cada paso diario,
sufrió la misma caída y duro golpe. Fue el primero en la madrugada de aquel día en sacar fuerzas para entregarme sus palabras de ánimo, apoyo y consuelo, como amigo, como montañero, y compañero en el sendero de la vida, ayudándonos también en el rescate. GRACIAS.

Y a ti Castellano porque no me imaginé el efecto que iba a tener tu iniciativa de colgar mí reflexión en tu web block… ha sido impresionante la gente que ha trasmitido su apoyo… Esto me ha ayudado reflexionar sobre el sentido de mi labor como docente en los temas prevención y seguridad en montaña y primeros auxilios, aunque aún mi energía está extenuada. Gracias

jueves, 1 de marzo de 2007

Comunicado a los medios informativos de los supervivientes de la Galería del Barranco de los Cochinos

COMUNICADO DE LOS AFECTADOS
Este comunicado es en nombre de los integrantes del grupo de excursionistas que se vieron afectados, el pasado día 10 de febrero, por el trágico accidente en la galería “Piedra de los Cochinos”, en Los Silos (Tenerife), donde perdieron la vida 6 de nuestros amigos y compañeros.

Queremos pedir disculpas a los medios por no permitir preguntas tras la finalización de este comunicado debido a la difícil situación por la que estamos pasando todos. Esperamos que entiendan esta postura.

Motivo del comunicado
Hasta ahora el dolor nos ha mantenido callados, en silencio. Mientras, otros contaban la historia de lo sucedido. El ruido de las informaciones, opiniones y conjeturas, que se han difundido a lo largo de estos días en los medios de comunicación, han acabado por contaminar ese silencio y han agravado nuestra desolación y tristeza.

Creemos que ha llegado el momento de dar nuestra versión de los hechos. Por desgracia, no podemos contar con los que ya no están y es importante que su voz
también se escuche a través de nosotros.

Agradecimientos
En primer lugar, e independientemente de las deficiencias que hemos detectado en el dispositivo de rescate en general, algunas de las cuales se comentan más adelante, queremos agradecer el trabajo de las personas que formaban el equipo de salvamento y que realmente arriesgaron e hicieron todo lo que estuvo a su alcance en las labores de rescate. Gracias a su profesionalidad y valentía se han salvado muchas vidas. En particular, la valiosa labor del personal de la Guardia Civil, GIE, Cruz Roja, Policía Local y Bomberos durante el rescate, de los servicios médicos en la atención y recuperación de los afectados, así como la ayuda prestada por todos los vecinos y voluntarios, destacando la atención y el apoyo recibido por el personal del Ayuntamiento de Los Silos.

Asimismo, valoramos profundamente las numerosas muestras de afecto y condolencias, tanto institucionales como personales, que hemos recibido y que nos dan fuerzas para superar estos momentos tan dolorosos.

Cronología de los hechos
Se ha vertido mucha información errónea que no concuerda con la realidad. Por eso nos gustaría explicar la cronología de los hechos que vivimos y compartir una serie de dudas.

Como muchas otras veces, la Agrupación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) convocó una excursión para el sábado 10 de febrero que se extendió a un
grupo de personas del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y allegados, que suelen realizar frecuentemente este tipo de excursiones. No era especialmente complicada, una de tantas que se hacen todos los fines de semana en Tenerife, por lo que se apuntó más gente de la que suele ser habitual. La idea era recorrer la ruta de Erjos a los Silos, en el noroeste de la isla, con la particularidad de atravesar el túnel que une el barranco de Los Cochinos con el de Cuevas Negras. Esta es una antigua ruta muy conocida por la gente de la zona.

Éramos un grupo de excursionistas, la mayoría con mucha experiencia y conocimiento de la isla, a los que unía un sentimiento común de respeto y amor a la naturaleza. A lo largo del recorrido nos cruzamos con mucha gente, es por tanto un camino frecuentado.

Se ha comprobado, repitiendo la ruta unos días después, que en ningún momento
entramos en un sendero con marcas de 'dirección equivocada' (un aspa) u otras señales que indicaran algún tipo de peligro. Sí encontramos señalización adecuada, marcas de continuidad homologadas por la FEDME, que seguimos, y otras marcas de continuidad habituales en los senderos.

Para que no queden dudas sobre el sendero recorrido, éste fue el siguiente: pista Erjos-Las Portelas hasta el desvío del Pico de Los Villanos; sendero principal Monte del Agua-Las Moradas-Los Silos (PR TF-54), pasando los cruces a 3,2 y 2,6 km de Las Moradas, y el sendero Las Moradas-Piedra de Los Cochinos, referenciado en el PRUG del Parque Rural de Teno. Este último no está señalizado con marcas estándares; en particular, no tiene ninguna marca de 'dirección equivocada', ni mucho menos de peligro. Y es que el sendero es fácilmente transitable, y es la vía principal y más rápida para llegar desde ese punto al Canal de Enlace, junto a la Piedra de Los Cochinos.

Antes de las 2 de la tarde llegamos a la zona en la que debíamos atravesar el túnel para cruzar al barranco de Cuevas Negras. Nada mas llegar a la misma, un área del bosque relativamente despejado que presenta algunas infraestructuras hidráulicas, se hace claramente visible la entrada a un túnel de fácil acceso, de dimensiones aprox. 1,70x1,70 m y sin señalización alguna, ni en la propia entrada ni en los alrededores.

Hicimos una parada para ponernos el calzado apropiado, tomar algunas provisiones y coger las linternas. Mientras, algunos compañeros revisaron el terreno y se dieron cuenta de la presencia de un segundo túnel, situado a unos 250 metros del primero, al que se llegaba por un sendero dificultoso y resbaladizo. La entrada a este túnel, al contrario que la del primero, presentaba una cancela, era de menor tamaño y acceso más difícil (es necesario agacharse en cuclillas durante los primeros metros para entrar), y sólo era visible una vez que se llegaba a la entrada. El primer túnel tenía una entrada mayor, sin verja o cancela o puerta alguna, ni carteles de advertencia que indicaran que se trataba de un túnel peligroso y sin salida. Todo esto, unido a las indicaciones telefónicas de alguien ajeno al grupo que conocía la zona, nos hizo suponer que esta entrada era la correcta.

Entramos sin percibir ningún tipo de peligro y caminamos unos cuarenta minutos aproximadamente en el interior del túnel, hasta llegar a un charco con medio metro de profundidad. Todos pensábamos que el recorrido debía de ser más corto, sin embargo, seguimos adelante creyendo que pronto veríamos la salida. Nuestro único pensamiento era llegar al otro lado lo antes posible. Ignorábamos, todavía, que esa salida que buscábamos nunca existió.
Cruzado el charco algunos comenzaron a sentirse cansados, pero nadie le dio importancia, pues llevábamos tiempo caminando. Los efectos que sufrimos, como mareos, desorientación y debilidad muscular, nos impidieron reaccionar a tiempo para darnos cuenta que debíamos regresar, y nuestro único objetivo era continuar en busca desesperada de la salida. Cuando finalmente algunos se percataron de que la situación se complicaba y dieron la orden de volver, no todos la pudieron escuchar, debido a las condiciones físicas dentro de la galería y a que algunos ya se habían desmayado.

El primero que consiguió salir llamó con su teléfono móvil al número de emergencias 112. Dio el aviso de que había 29 personas atrapadas a unos 1.500 metros en el interior de un túnel en el barranco de Los Cochinos, haciendo una descripción detallada del lugar. También especificó que varios de ellos estaban inconscientes, otros con síntomas de mareo y que todos necesitaban ayuda. Eran las 16:40 de la tarde.

Durante el tiempo posterior, fueron saliendo más excursionistas. Hasta un total de 12 lo hicieron por sus propios medios o ayudados por algunos de nosotros. Sobre las 18:30 horas, casi dos horas después de la llamada a emergencias, llegaron tres voluntarios que conocían la zona. Alrededor de las 19 horas, aparecieron varios rescatadores del Grupo de Intervención en Emergencias (GIE), que llevaban linternas y equipos de respiración.

Según nos dijeron tenían autonomía para 10 minutos, por lo que decidieron esperar refuerzos. A las 19:30 horas llegaron los primeros bomberos y sobre las 19:45 horas, uno de los afectados que salía del interior de la galería, por su propio pie, se cruzó con ellos.

Para facilitar el trabajo de los servicios de rescate, a los 12 que ya estaban fuera les desalojaron de la zona y para ello les llevaron a través del túnel correcto que inicialmente buscábamos. Mientras caminaban en su interior vieron llegar más efectivos. Al otro lado, les sentaron y, tras la propia insistencia de los excursionistas, elaboraron una lista con todos los nombres de los que todavía quedaban dentro. A partir de ahí tuvieron que caminar una hora más hasta Tierra del Trigo desde donde les trasladaron al ayuntamiento de Los Silos.

Mientras tanto continuó el dispositivo de rescate en el interior de la galería. Los rescatados recibieron atención médica en el exterior al calor de una hoguera. Se les ofreció mantas térmicas, alimentos y ropa a la espera de que a la luz del día pudieran ser trasladados.

Al amanecer unos todavía esperaban noticias en el ayuntamiento y otros eran evacuados al hospital. Desde aproximadamente las 4:30 de la mañana no se nos comunicó ninguna información. No conseguimos olvidar las casi 8 interminables horas de incertidumbre y angustia que acompañaron la espera de noticias para los familiares y amigos que estábamos reunidos. Fue a las 11 de la mañana siguiente, cuando familiares y afectados fuimos informados sobre el destino de los últimos seis compañeros. Sus cuerpos fueron rescatados, pero su vida, su futuro e ilusiones se quedaron para siempre en aquel túnel sin salida.

Dudas
Reconocemos los esfuerzos realizados por parte de muchos miembros del equipo de rescate, algunos de los cuales se arriesgaron para salvarnos, pero este relato de los hechos difiere en algunos detalles, algunos de ellos sustanciales, del ofrecido en determinadas versiones oficiales que aparecen en algunos medios de comunicación.

Todo esto hace que nos surjan dudas sobre dos cuestiones concretas, la coordinación y los medios de todo el dispositivo del rescate que se llevó a cabo en la galería de la Piedra de los Cochinos.

(Falta de comunicación)
Sabemos que le dimos la información concreta al 112 sobre la magnitud de la situación, sin embargo, constatamos que los primeros efectivos que llegaron a la boca de la galería lo hicieron sin información suficiente sobre el alcance de lo que ocurría y sin el equipo de respiración necesario.

Habiendo dejado claro en la primera llamada que la mayoría de las personas seguían atrapadas y en malas condiciones, no comprendemos cómo es posible que hayan aparecido declaraciones en la prensa justificando que la demora en montar todo el operativo se debió a que consideraron que la situación no era tan grave y que nosotros dijimos que no quedaba nadie dentro. Cabe reflexionar que en casos de emergencia como éste, una falta de comunicación no sólo pone en peligro la vida de los afectados, sino de los propios servicios de rescate.

(Protocolo y medios)
Nuestro objetivo es tratar de entender qué pasó y que las actuaciones futuras sean mejores, y es por ello que quisiéramos saber qué falló en el protocolo de actuación, cuáles eran los medios de los que dispusieron, y si estos eran suficientes para hacer frente a este tipo de accidentes, teniendo en cuenta que estamos en una isla con cerca de mil galerías como ésta y en las que han tenido lugar otras tragedias similares. Invitamos a los responsables a hacer una autorreflexión y a comunicarse con nosotros para ayudarnos a entenderlo.

(Logística del rescate)
Teniendo en cuenta que existía una zona con oxígeno donde se podía respirar, hasta unos 1.400 metros, nos preguntamos si el operativo de rescate se estableció en el mejor lugar dentro de la galería para auxiliar lo más rápido posible a los atrapados o si el plan utilizado en el interior de la galería para socorrerlos fue el más eficaz. Esto ayudaría a intervenciones de rescate futuras en condiciones similares.

(Atención médica)
El último aspecto que invitamos a reflexionar es sobre lo adecuado o no del traslado de los primeros evacuados al Ayuntamiento de los Silos, en lugar de llevarlos a un hospital. Más adelante, algunos fueron al hospital por voluntad propia y la mayoría quedó ingresada. La prevención es casi tan importante como la asistencia médica.


Exigencias
Lo perdido es irrecuperable, pero los supervivientes sentimos la obligación de poner nuestro empeño en que algo así no se repita nunca más. Nadie debe pasar por esta lamentable y dolorosa experiencia.

Valoramos enormemente el cambio en la actitud y el compromiso mostrado en los
últimos días, respecto al desentendimiento general de sus declaraciones iniciales, por parte de los organismos y administraciones que tienen competencia en materia de seguridad y acceso a galerías en Canarias. No queremos que este cambio de actitud se quede sólo en buenas intenciones, queremos ver que se lleven a cabo acciones concretas que eviten que accidentes como éste se repitan.

Este accidente era evitable, sólo hacía falta una simple señal a la entrada del túnel
indicando el peligro que encerraba, que no había salida, y el riesgo de penetrar en ella.

Esta señal no existía. De haber existido, el accidente no hubiera ocurrido. Esta vez, un simple cartel de peligro ha costado 6 vidas.

Lo único que podemos decir es que no somos un grupo de irresponsables que buscaron la tragedia por diversión. Nadie percibió la existencia de ningún riesgo.

Todo concordaba con lo que nos esperábamos encontrar. Si obramos por ignorancia no se puede afirmar que nuestro acto fue temerario, es como si al intentar aplacar la sed bebiéramos un vaso de agua envenenada que creyéramos limpia y pura. Temeridad es exponerse a algo a sabiendas del peligro.

Casos como éste han ocurrido anteriormente en Canarias, al menos 2 accidentes más en los últimos 6 años, pero la desidia de las administraciones hizo que nadie tomara nota.

Por ello, exigimos que exista a partir de ahora un responsable declarado y conocido que controle y vigile la seguridad de las galerías. Exigimos que la magnitud de esta tragedia sirva para que se tomen medidas en un futuro y que no quede ninguna galería en esta isla sin las mínimas medidas de seguridad, evitando el acceso o colocando claras señales de advertencia del peligro.

Necesitamos colaboración y transparencia. Creemos que las víctimas y familiares de los fallecidos tenemos derecho a conocer toda la información y esperamos que la investigación judicial, pero antes, la colaboración de las administraciones involucradas y de la comunidad de propietarios de la galería, nos ayude a esclarecer la verdad.

Queremos recoger la disposición y el ofrecimiento que hizo el domingo día 11 en el Instituto Anatómico Forense, el Viceconsejero de Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, a todos los familiares de los 6 fallecidos, para facilitarles toda la información disponible y responder a sus dudas sobre el rescate y las circunstancias en torno a los hechos. Queremos invitarles a que nos den su explicación de lo que pasó.

También invitamos a la opinión pública a que nos muestre su apoyo exigiendo responsabilidades a los que deben velar por la seguridad de todos.

Y por último, exigimos celeridad. Creemos que es un asunto suficientemente grave que no puede alargarse en el tiempo. Dado que nos afecta, estaremos al corriente del desarrollo de los acontecimientos.

Que la pérdida de la vida, las ilusiones, los proyectos, el amor por la naturaleza de nuestros amigos sirvan para que esto no se vuelva a repetir, esclareciendo todos los hechos y marcando todas las líneas de prevención y actuación. Sería el mejor de los homenajes que les podemos hacer a los que ya no están con nosotros, y daría un poco de tranquilidad y sosiego a sus familias.


Eduardo, Estefanía, Ginés, Javier, Juan Luis y Maurizio… aunque haya obstáculos y el
aire se haga irrespirable, seguiremos confiando en que mañana lograremos llegar al otro
lado del túnel.
En Santa Cruz de Tenerife, a 29 de febrero de 2007

miércoles, 14 de febrero de 2007

Tragedia en el Barranco de los Cochinos (T.M. de los Silos)


El domingo por la mañana nos levantamos temprano como tantos otros para salir de excursión, tras la tradicional parada para tomar un cortado en el Km5 de La Esperanza me entero por el periódico de la noticia, no daba crédito, 29 compañeros en el interior de una galería de agua. Una persona se acercó a nosotros (resultó ser compañero de trabajo de Mária) para interesarse por la misma, al rato llegó Jorge Plasencia, compañero del UMA y seguimos comentando lo que decía el periódico.

Durante estos días que han pasado los medios de comunicación han dado mucha información al respecto. Por momentos he tenido ganas de escribir y comentar, dar mis condolencias a familiares y amigos, pero temía que mis palabras poco puedan aportar a esta tragedia y peor aún, corría el riesgo de caer en la demagogia.

Sin embargo, mi compañera del UMA, Victoria Eugenia Redondo, ha realizado un escrito en la lista que el grupo mantiene en Internet, que sinceramente me ha llegado muy dentro.

Vicky trabaja en el 112, y participó activamente en el rescate de los compañeros, tristemente su trabajo está relacionado en ocasiones con el dolor y la tragedia, ella trata de ayudar a personas desconocidas en cualquier tipo de emergencia, en esta ocasión no eran desconocidas para ella.

Durante años Vicky viene desarrollando una frenética actividad para informar a todo nuestro colectivo a través de cursos de socorrismo de los distintos peligros que nos podemos encontrar en la naturaleza, yo tuve la suerte de participar en uno de ellos y recuerdo su entrega, sus profundos conocimientos y su amor por la montaña.

Le he pedido permiso para publicar su escrito en este blog y me ha dicho que si creo que esto puede aportar algo, que adelante, os recomiendo su lectura, el texto está integro.


...Y aunque pocas veces son las que escribo en este espacio, el dolor que llevo dentro y la tristeza de perder a varios amigos (uno en especial), así como la indignación de cómo fue, me impulsan a compartir con quienes aman las montañas, mis sensaciones…

Y ese día, por mucho que quise que nunca llegara, al final llegó…, siempre
pensé que, después de tanto caminar por esas montañas, tanto trabajar en las emergencias, y tanto unir mis dos pasiones, ese día podía llegar y así fue.

Unir mis dos pasiones, esas que han motivado que estos últimos años
impartiera varias charlas con el único objetivo, de prevenir y enseñar seguridad y primeros auxilios en montaña, también dieron lugar a que el sábado tuviera que trabajar en el rescate y asistencia de mis propios amigos. Que duro ha sido!!!

El dolor nubla hasta la pantalla del ordenador donde escribo… me aturde, me
abate, hasta me desorienta para saber, ahora, porqué camino he de seguir. Me cuesta dar ánimo a mis motivos para seguir trasmitiendo ese mensaje de prevención y primeros auxilios en montaña, como premisa a seguir en todas nuestras actividades, pero el dolor me desencaja, porque es como si mi esfuerzo no hubiera servido de nada…hoy lo siento como un minúsculo grito en el desierto….siendo consciente que no está sólo en mis manos la labor de enseñar a prevenir accidentes en montaña, soy consciente de que esta responsabilidad y obligación está en las organizaciones, en quien las componen y constituyen.

Sé que muchos me han agradecido y han valorado lo mucho que mis enseñanzas
le han podido ayudar o aportar en su andar por las montañas, sobre todo en la prevención, y esto me da tranquilidad. Pero el dolor me hace sentir rabia, me indigna y creo que mi (nuestro) grito además de ser conjunto, debe de ser aún más fuerte y alto. ¡Basta ya de entregar vidas a las montañas; las montañas nos han de llenar de vida!

Creo que es labor y obligación de todos los que hacemos montaña y nos preparamos para disfrutar de ellas, con seguridad y responsabilidad, hacer algo más en este sentido.

El dolor que siento y la rabia, me hacen ser poco objetiva. Pero a pesar de que la tristeza me aturde, me abate y en estos días no me ha dejado seguir mi ritmo normal de vida, y utilizando las palabras de nuestro profesor José Maria Nasarre Sarmiento (Autor del libro: La vertiente jurídica del Montañismo) “Ante un incidente: hemos de analizar las situaciones que acontecen objetivamente, fríamente, siendo consecuentes con lo ocurrido, asumiendo las responsabilidades de las decisiones tomadas ante una actividad y quien la organiza”.

Sólo de esta manera lo acontecido nos servirá de verdadera lección, tanto para los que nos preparamos para ser montañeros y nos capacitamos para saber actuar con autonomía y seguridad en la montaña, como para aquellos que no saben tanto y se deben de concienciar aún más, de que la montaña entraña sus riesgos, y hay que prepararse para saber interpretarlos y enfrentarse a ellos, con autonomía y seguridad.

No podemos ignorar que el montañismo (en sus diferentes opciones: senderismo, pateos, excursión, paseos por la naturaleza…) debido al ambiente donde se desarrolla, presenta una serie de riesgos de diversa naturaleza y que todo el que se acerca a la montaña y sus alrededores debe de conocer, interpretar, saber actuar y tomar decisiones ante los mismos. Los estudios y estadísticas nos hablan de que la mayoría de los accidentes de montaña pudieron ser evitados con una buena preparación y capacitación, así como una detallada prevención de riesgos.

Quien no está preparado y capacitado no debe afrontar la realización actividades sin conocer todos aquellos aspectos que debe, controlar y dominar en una actividad de montaña, para que ésta se desarrolle y concluya con éxito, disfrute, seguridad y prevención, tanto si es para uno mismo y menos aún cuando hablamos de hacerlo con un grupo de personas.

No podemos olvidar que en montaña debemos ser eternos aprendices y prudentes milenarios, y eso sólo se consigue con humildad, en el camino.

Como decía mi profesor de Medicina en Montaña, el médico José Ramón Morandeira. “Cualquiera que sean los motivos que nos impulsan a acudir a las montañas, el ser humano a lo largo de los años ha podido comprobar que las montañas no pueden ser alcanzadas fácilmente. La montaña defiende su belleza, su soledad y el altivo orgullo de sus cimas y rincones con armas múltiples y duras. Pero estas armas, que constituyen los peligros que, indudablemente, encierra la montaña, son conocidas desde antiguo. Por ello sólo quien se preocupa por estudiarlas, por conocerlas, por interpretarlas, por entenderlas, por saber la forma de defenderse de ella con autonomía, sin dependencia de otros, es capaz de enfrentarlas con éxitos y ayudar a otros a hacerlo igual”.

Solo darles las gracias por dejarme abrir mi corazón en este espacio, y trasmitirles un conjunto de sensaciones sin intención definida, que se atascan en el centro de mi pecho. Como decía antes, es tanto el dolor que mi mensaje no es nada objetivo, no quisiera que nadie se sienta mal con él, ni crean aunque lo parezca que pueda estar juzgando a nadie. Esta reflexión, que necesito compartir con ustedes, solo me ayudará a cogerme de vuestras manos y poder dar un paso, muy difícil y duro en estos momentos para mi, en el sendero de la vida. Gracias.

Vicky Redondo.

martes, 6 de febrero de 2007

Domingo 4 de febrero de 2007 El Teide


Domingo, 4 de febrero de 2007. A estas alturas del invierno ya muchos pensábamos que la nieve iba a brillar por su ausencia, afortunadamente y tras el paso de la borrasca Tanajara por Canarias, que dejó cuantiosas lluvias en todo el archipiélago, llegando a ser de carácter torrencial en la isla de El Hierro, dejó las cumbre Tenerife y La Palma con el ansiado color Blanco.

A partir de esta situación, sólo quedaba buscar el momento adecuado para subir a las Cañadas y éste llegó el pasado domingo.

Elegimos la normal del Teide para esta ocasión, un sendero conocido y muy transitado que nos debía llevar hasta el Refugio de Altavista (3.270 m.) y seguidamente a la Rambleta del Teide. Pasamos la noche en el refugio que la Unión Montañera Añaza tiene en las cumbres de Ayosa (2.000m.) Deberíamos haber empezado la marcha a primeras horas de la mañana para encontrar la nieve lo suficientemente dura para poder clavar crampones, pero el cansancio de jornadas anteriores impidió que nos levantáramos antes de las 7 de la mañana, tras desayunar y cargar el coche nos dirigimos a Montaña Blanca.

Montaña Blanca es la antesala de la ascensión a la cumbre de El Teide, una antigua pista usada para la extracción de piedra pómez, muy apreciada para la ornamentación de jardines, de aproximadamente 4 kms de longitud y hoy cerrada al tráfico rodado, nos situará junto al sendero que nos llevará hasta el refugio de Altavista. Los dos primeros kilómetros los hacíamos sin apenas nieve, al llegar a la zona de las minas, ésta se extendía allá por donde miraras, en bastante cantidad y con vestigio de que la nevadas de días anteriores debieron ser importantes, a esta hora, ya empezaba a estar bastante blanda, aunque nos permitía caminar por ella sin dificultad, pues la bota dejaba huella en la misma sin llegar a hundirse.


Llegamos al final de la pista, donde empieza el sendero de El Teide, éste se encuentra bien marcado en la nieve, donde se puede apreciar las huellas que en días anteriores dejaron otros montañeros y visitantes, son en ocasiones bastante profundas y no se hace necesario el uso de crampones, algo que nos desilusiona bastante, ya que esperábamos que la nieve estuviese más dura y poder así, hacer uso del material. Al esfuerzo de la ascensión en altura, hay que sumarle, la necesidad de ir sacando el pie de cada agujero que vas haciendo al caminar, por lo que pasado los Huevos del Teide, aproximadamente a 3.100 m. de altura, decidimos darnos la vuelta y dejarlo para cuando las condiciones de la nieve sean más propicias.

El descenso lo hacemos por el barranquillo que existe a la derecha, que nos llevará casi en línea recta hasta el camino que habíamos dejado de Montaña Blanca y de ahí hasta el coche igualmente en línea recta, ahorrándonos de este modo el camino que recorrimos a la subida.

El dispositivo “Nevada” que el Cabildo de Tenerife había dispuesto para el fin de semana, debió de ser cancelada para ese domingo, pues eran bastantes los coches que circulaban por la carretera, aunque en mucho menor número que los que habitualmente circulan cuando la nieve aparece por estos lugares. “La Marabunta”, la encontramos en Izaña, produciéndose largas colas en ambos sentidos aunque la peor parte se la llevaba los que subían. Ante esta situación, a uno no le queda más remedio que reflexionar sobre la regulación del tráfico en esta zona y lo acertada de su implantación, además del escaso civismo que tenemos cuando acudimos a la nieve, para construir un muñequito con nariz y ojos de piedra y que colocaremos sobre el capó del coche que habremos dejado medio aparcado en la carretera, produciéndose el habitual taponamiento, para crispación del resto de los conductores. Está claro que todos tenemos derecho a disfrutar de la nieve, pero eso no justifica dejar coches mal aparcados, y bolsas de basura, plásticos, alfombras de coches, y demás utensilios inútiles para la biodiversidad del sistema de Las Cañadas.

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